Recibí este libro de mano de los encargados de promocionar los libros de Christophe Paul. He de admitir que como me ha estado sucediendo últimamente, esperaba una cosa totalmente diferente y miren, he terminado sorprendiéndome enormemente por la capacidad narrativa que posee la novela.
El Ladrón de céntimos nos atrae con un eje principal al que es imposible resistirse: la idea de que por más de una década se hayan estado robando céntimo a céntimo el dinero de un importante banco Francés sin que nadie lo notase. Desde aquí todo muy atractivo, hasta que el autor nos encierra en una espiral de encuentros fortuitas que tienen la labor de guiar a los personajes hacia situaciones que cambiarán por completo su vida. Un giro de 360º grados para todos los incluidos.
Comencé el libro expectante, esperando encontrarme tan solo con una historia sobre el robo a un banco y nada más. Nada más lejos de la realidad. Desde las primeras páginas nos encontramos con algo mucho más sustancioso y bastante más entretenido de lo que fuese sido una historia más de robos.
Christope Paul tiene una capacidad sorprendente para envolverte y atraparte en una novela policíaca diferente, usando como telón una narración adictiva, un estilo de escritura sin abundancia de detalles y una trama que va entrelazando poco a poco cada detalle, como si de una telaraña de situaciones se tratase.
Un punto importante que se ha de destacar, es la caracterización de los personajes y de qué manera van evolucionando cada uno a lo largo de la novela y sobretodo, agradecer lo meramente humano que han resultado al final. Pues nunca se disfruta, a mí parecer, de protagonistas perfectos que no cometen errores como lo haría cualquier otro hombre.
Además, debo resaltar que sonreí en más de una ocasión por las metidas de pata que comete más de uno. Considero que el autor ha dejado esparcidos varios toques humorísticos de categoría muy negra, pero humor bueno al fin.
El único borde no plenamente cocido que le encontré a todo, fueron las artimañas que logra realizar nuestro protagonista principal en el trayecto final. Creo que fue un táctica a la que echó mano el autor para dejarnos una culminación decente, porque desde mi punto de vista nos encontramos con un momento en todo el libro, en el que la cosa se trunca tanto que se necesitó hacer uso de algo demasiado extraordinario y que no contrastó por completo con el resto de las actuaciones realizadas por los demás personajes.
En síntesis, El ladrón de céntimos es una novela adictiva, que deja al descubierto hasta dónde podríamos ser capaz de llegar por el poderoso dinero. Dejando a la orden y como fondo, una historia de amor de esas que suspiran por sí solas. Totalmente recomendable para quien quiera disfrutar de una película en letras. Ideal para una tarde.
