Pues aquí vengo con mi reseña para la lectura conjunta organizada en este mismo blog: Cuando se vacían las playas. Soy el último en reseñar, por lo que he tenido la oportunidad de leer opiniones muy diferentes. Sin embargo, en la mayoría de las veces se ha coincidido en los puntos más relevantes de la historia y creo que en esos aspectos también me apunto yo.
Cuando se vacían las playas es una novela bastante corta, en la que se nos presenta un ambiente de ficción (año 2036) y una Ciudad Amurallada que termina siendo nuestra sociedad pero con mucha más dictadura. Ahí, entre túneles y reglas, conocemos al detective J Solo, quien tiene la responsabilidad de encontrar, en otra ciudad (la de lo mundano) a Lara Márquez, mujer desaparecida a la que se le ha agotado el tiempo de libertad.
Muchos pensaron que era una novela negra al uso y con la típica víctima desparecida que probablemente iba a estar muerta bajo circunstancias horrendas, tal cual como se nos tiene acostumbrados en una novela del género. Pero cuando emprendemos la lectura, nos damos cuenta que no se podría estar más equivocado con esa sensación y pese a todo, nos sorprende un poco.
Si tendría que comenzar a decir algo acerca de la historia, diría que resultó siendo tremendamente psicológica y de mucha crítica social. Dejando salir un estilo de escritura sobrio, poético, intimista, muy directo y sin mucha floritura, ya que en muchas ocasiones nos transportaba de un lugar a otro con una facilidad envidiable, logrando ubicarnos rápidamente en otros escenarios.
Los personajes. Cuando me refiero a ellos solo estoy hablando del protagonista, pues fue el único que conocimos a profundidad, tanto en su interior como en todo lo que lo rodeaba hasta ahora. Es palpable la evolución que tuvo a lo largo de la trama y eso en particular me gustó. Al final, tuvimos un J Solo muy diferente al que nos presentaron en principio.
Sin embargo, he echado de menos que el autor no se haya detenido a contarnos más acerca de este futuro militarista y lleno de normas a cumplir. Creo que si hubiese un poco más de detalles, la historia fuese mucho más rica.
Eduardo Iglesias me ha convencido con su estilo narrativo, no tanto con su historia pero sí con su forma de tejer los pensamientos más profundos del ser humano, explorarlos y de la misma forma, dejarlos libres para que hagan del individuo en cuestión, todo un nuevo ser lleno de renovada energía y pensamientos.
En síntesis, Cuando se vacían las playas no es más que un relato largo en el que se profundiza en la psicología de un detective inconforme con su vida y que luego de un suceso sin aparente importancia, consigue reencontrarse con sí mismo y refrescar sus creencias. Al menos a mí no me ha aburrido y me atrevo a recomendarla a todo aquel que sepa a qué enfrentarse y no espere una novela de ciencia ficción al uso.
Participantes de la Lectura Conjunta:

