Hace pocos días, mientras vagaba entre blogs amigos, leí la reseña de Ardiente Secreto, novela escrita por Stefan Zweig. Hace relativamente poco, reseñe también del autor: Carta de una Desconocida; novela emotiva en toda su extensión, pero muy recomendable. A partir de ahí, me di cuenta que Zweig muy pronto volvería a ocupar mi lista de lecturas. Así fue, un poco más tarde, cuando sin saber casi nada sobre sus otras novelas, me di la aventura de leer Ardiente Secreto. Porque no hay libro que me guste más, que aquel del que sé muy poco.
Pues bien, el protagonista de esta corta novela, que bien podría ser llamada relato, tiene como protagonista a Edgar, un muchacho de 12 años bastante inteligente que junto a su madre, deciden hospedarse en un elegante hotel.
En ese mismo tiempo, un importante barón ya se hospedaba ahí también. Solo que éste último es un "cazador de mujeres", y la madre de Edgar resulta ser una muy buen pasatiempo, una nueva presa a la que cazar. Pero lo que el barón y la madre no saben, es que Edgar está a punto de cruzar la fina línea que separa la inocencia y de la realidad.
La novela es bastante corta, por lo que decir algo más sería muy perjudicial para todo aquel que se interese por ella. Lo que sí, como en el anterior libro del autor, nos encontramos con una narración exquisita, con un buen uso de los términos en los momentos exactos y sin descripciones ni diálogos innecesarios. Stefan Zweig tiene la sorprendente capacidad de profundizar sutilmente en los sentimientos de sus personajes, sabe cómo transmitirnos sus emociones de una forma muy lograda. Ahonda en lo que más importa.
Edgar es audaz y muy ingenioso. Es un niño que quiere ser un adulto muy pronto, y descubrir muchas cosas que una persona de su edad aún no debería ni siquiera intentar entender.
Nada agudiza tanto el ingenio como una apasionada sospecha, nada desarrolla más todas las posibilidades de un intelecto inmaduro como una pista que conduce hasta la oscuridad. A veces tan sólo una única y delgada puerta separa a los niños del mundo que nosotros llamamos real, y un soplo de viento casual hace que se les abra de golpe.
Sin embargo, la madre me pareció fría en muchos momentos. El barón, tal cual no los transmitió el niño, es frívolo y calculador.
La vida, a la que hace tiempo parece que se le han dado ya todas las respuestas, se convierte una vez más en pregunta, por última vez tiembla la mágica aguja del deseo, oscilando entre la esperanza de una experiencia erótica y la resignación definitiva.
Ardiente Secreto es una novela corta pero intensa. Recomendable para una tarde en la quieras disfrutar de una historia bien narrada, sin exceso de personajes ni descripciones innecesarias. Stefan Zweif es clásicos, y por ende, todos deberíamos leerlo. Toda una delicia.
