Fernando Trujillo y César García, son de esos eternos pendientes que tenía y por alguna razón todavía no había catado. Un primo me comentaba que estaba pegado a Amazon porque había descubierto las obras de dichos autores y ahora se encontraba enganchado a todo lo que descubría de ellos, principalmente del primero. Desde ahí, recordé que había adquirido hacía un tiempo La prisión de Black Rock y como es de suponer, lo comencé muy expectante, pues si a mi primo le estaban encantando las novelas de Trujillo, que hasta hace poco no era aficionado a la lectura, a mí debía de pasarme igual.
¿Cuál es la peor condena que le puede caer a un preso de Illinois? Ni la cadena perpetua, ni la inyección letal. El peor castigo es el destino a la prisión de Black Rock, una fortaleza de negros muros cuya localización exacta nadie conoce.El nuevo alcaide de la insólita penitenciaría controla a todos y cada uno de los convictos que hasta allí son arrastrados. Los reclusos pronto descubrirán que no son personas normales, ni han sido encerrados allí por azar. La condena que les aguarda transcurrirá a la sombra de una siniestra amenaza. No tardarán en averiguar que de la resolución del misterio de Black Rock depende mucho más que su propia vida.
Desde la primera página supe que me había estado perdiendo de una gran historia. Nada más comenzar, la narración te atrapa de una manera impresionante y en conjunto con un arsenal de personajes magistralmente creados y escenarios absolutamente atractivos, la novela se va perfilando en dirección a un punto en donde el ritmo de lectura se hace vertiginoso y no puedes parar de leer hasta saber adónde llegarán nuestras pequeñas víctimas, pues la ansiedad se apodera del lector.
Los autores saben bastante bien cómo ubicar cada pieza para mantenernos en vilo y convertirnos en espectadores de una trama que poco a poco va dejando más y más preguntas a las que nos urge encontrar respuestas.
El único punto que me disgustó y del que tampoco vale hacer un escándalo, es sin duda lo corto que me pareció este primer volumen. Aunque bueno, aún quedan tres más en los que seguir descubriendo pistas. Esto casi seguro que los autores nos podrán muy difícil el camino hacia la verdad.
En síntesis, La prisión de Black Rock es ese lugar a donde no quisieras ir jamás y que como lector, necesitas visitar para seguir ese sendero de maldad que desprenden la mayoría de los personajes. Una novela para entretener, la cual fácilmente se puede disfrutar de una tarde. Totalmente recomendable.




