lunes, 13 de mayo de 2013

Reseña: La prisión de Black Rock, de Fernando Trujillo y César García.


Fernando Trujillo y César García, son de esos eternos pendientes que tenía y por alguna razón todavía no había catado. Un primo me comentaba que estaba pegado a Amazon porque había descubierto las obras de dichos autores y ahora se encontraba enganchado a todo lo que descubría de ellos, principalmente del primero. Desde ahí, recordé que había adquirido hacía un tiempo La prisión de Black Rock y como es de suponer, lo comencé muy expectante, pues si a mi primo le estaban encantando las novelas de Trujillo, que hasta hace poco no era aficionado a la lectura, a mí debía de pasarme igual. 

¿Cuál es la peor condena que le puede caer a un preso de Illinois? Ni la cadena perpetua, ni la inyección letal. El peor castigo es el destino a la prisión de Black Rock, una fortaleza de negros muros cuya localización exacta nadie conoce.El nuevo alcaide de la insólita penitenciaría controla a todos y cada uno de los convictos que hasta allí son arrastrados. Los reclusos pronto descubrirán que no son personas normales, ni han sido encerrados allí por azar. La condena que les aguarda transcurrirá a la sombra de una siniestra amenaza. No tardarán en averiguar que de la resolución del misterio de Black Rock depende mucho más que su propia vida.


Desde la primera página supe que me había estado perdiendo de una gran historia. Nada más comenzar, la narración te atrapa de una manera impresionante y en conjunto con un arsenal de personajes magistralmente creados y escenarios absolutamente atractivos, la novela se va perfilando en dirección a un punto en donde el ritmo de lectura se hace vertiginoso y no puedes parar de leer hasta saber adónde llegarán nuestras pequeñas víctimas, pues la ansiedad se apodera del lector. 

Los autores saben bastante bien cómo ubicar cada pieza para mantenernos en vilo y convertirnos en espectadores de una trama que poco a poco va dejando más y más preguntas a las que nos urge encontrar respuestas. 

El único punto que me disgustó y del que tampoco vale hacer un escándalo, es sin duda lo corto que me pareció este primer volumen. Aunque bueno, aún quedan tres más en los que seguir descubriendo pistas. Esto casi seguro que  los autores nos podrán muy difícil el camino hacia la verdad. 

En síntesis, La prisión de Black Rock es ese lugar a donde no quisieras ir jamás y que como lector, necesitas visitar para seguir ese sendero de maldad que desprenden la mayoría de los personajes. Una novela para entretener, la cual fácilmente se puede disfrutar de una tarde. Totalmente recomendable.


martes, 23 de abril de 2013

Reseña: Fantasmas, de Paul Auster.


Paul Auster es, como a mí me gusta llamarlo, un escritor causal. Poco a poco comienzo a cogerle cariño a su escritura e incluso a reconocerla, y eso a mí no me pasaba desde que conocí a Zafón. En esta oportunidad les vengo a hablar un poco de Fantasmas, segunda historia presente en La trilogía de Nueva York.

Tenemos a Azul, un detective que es contratado por Blanco, un no tan confiable Blanco, para realizar una tarea de investigación en torno a Negro, un muy oscuro Negro. Un trabajo diferente que poco a poco se irá tornando monótono y sin previo aviso, manchará la cotidianidad que Azul conocía. 


Fantasmas es un relato largo, conciso y sin ninguna descripción que echar de menos. Posee un estilo de escritura que hace de la lectura un trabajo fácil, con ese toque narrativo del autor que muchos conocemos. Nos presenta una historia aparentemente simple y casual, pero en el fondo es más que eso, pues basta emprender el camino para darse cuenta que con Auster nunca nada es lo que parece, debido a que en esta vida todo tiene un motivo de ser. 

Impregna la trama de ciertos guiños literarios, nada despreciables. Deja a la comprensión un puñado de detalles que se deben captar para poder, a mí juicio personal, llegar a una conclusión individual de lo que sucede entre sus páginas. 

En resumen, Fantasmas es una pequeña pero profunda historia sobre reencontrarse a sí mismo y las situaciones que nos toca enfrentar día a día, tal cual se nos presentaba también en Ciudad de Cristal. Ambientada bajo los rascacielos de Nueva York, se nos ofrece un laberinto en el que el escritor nos invita a entrar para desentrañar un final incierto. 


Por cierto, ¡Feliz día del Libro! 



miércoles, 17 de abril de 2013

Crítica de Cine: AZUL Y NO TAN ROSA.



Es un orgullo para mí venir hoy a presentarles una película venezolana que, desde mi punto de vista, se podría catalogar como una excelente obra cinematográfica. Una producción del venezolano Miguel Ferrari, quien en esta oportunidad da frente a un trabajo artístico de gran calibre y de muchísima importancia dentro del mundo del cine en Venezuela. 

Diego es un chico como cualquier otro. Tiene una familia común y corriente y sus amigos no tienen nada de especial. Pero hay algo que lo hace diferente. Tiene un hijo... heterosexual. Un padre, un hijo. Ambos tendrán que arreglar sus diferencias. Azul y no tan Rosa. Todo depende de cómo se mire.

Entré a la sala sin saber mucho al respecto, solo con la fe de haber recibido ciertos comentarios sobre la buena calidad de la película en cuestión. Y desde aquí agradezco semejante gesto por parte de los que ya habían disfrutado de ella. 

El largometraje se hace presente con un tema tabú en Venezuela: la homosexualidad. He de admitir cuán atrasados nos encontramos en ese tema, pues al parecer padecemos de un machismo arraigado que ha dejado y sigue dejando estragos en cada una de esas personas. 

El eje principal se teje con ese punto de partida y nos ubica en escena a Diego, un homosexual que vive del arte y libremente de su condición sexual. Tiene un hijo adolescente y a raíz de su postura, la relación entre ambos siempre ha sido distante y muy marcada por la no aceptación. Todo se complica cuando un suceso, tan lamentablemente común hoy en día, encierra la vida de todos ellos en una espiral de impotencia y decepción.

Azul y no tan Rosa, a primera vista, parece ser una historia más sobre la amistad, la familia y las diferencias de gustos. Pero no, la cosa va mucho más allá de lo que una sinopsis escueta promete, pues es un proyecto que abarca tantas cosas a la vez que resulta abrumador cuántos bordes se ignoran en este país y en el mundo. Salta a la superficie con una realidad que está ahí pero que muchos se niegan a ver, debido a que temen a quienes deciden vivir sin tapujos y satisfechos con sí mismos. Porque la vida debería ser eso: libertad y satisfacción personal.

Es sumamente fácil conectar con esos personajes tan humanos que nos llevan de la mano para que vivamos juntos a ellos la crueldad de un mundo que parece no estar preparado aún para la tolerancia y el respecto hacia las personas que, aunque diferentes a nosotros en sus gustos sexuales, en el fondo siguen siendo ser humanos y deben tratarse como tal. 

En síntesis, Azul y no tan Rosa es una película arriesgada, sin etiquetas, que junto a talentosos actores nacionales, debidamente transformados para la puesta en escena, nos muestra con pasión una historia que habla sobre la vida misma. Opera prima de un actor y director que  se atrevió a hablar de lo que a nadie le gusta hablar y contar, como él mismo dijo, que la vida "no es tan rosa" para nadie. Totalmente recomendable para personas con mente abierta. 

Y como siempre digo y como a veces repiten: Quienes temen a esas personas es porque en el fondo temen de ellos mismos.